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Andrés Manuel
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Profirio Muñoz Ledo

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El programa "La verdad sea dicha" de la semana se encuentra al final del blog.

* Hoy es domingo, agosto 27, 2006

Análisis político

4:46 p. m.

Descarada intromisión

"Proceso"

Colocado en el centro de la actual crisis político-electoral, el Poder Judicial de la Federación (PJF) ha sufrido varios descalabros que afectan su independencia e imparcialidad durante en el sexenio de Vicente Fox, aseguran especialistas en derecho constitucional, en el reportaje que aparece este domingo 27 de agosto en la edición 1556 de Proceso.

Y aducen que dicho poder no sólo retrocedió en garantizar los derechos ciudadanos, sino también incumplió las expectativas de hacer justicia a las víctimas de las graves violaciones a los derechos humanos, como las matanzas estudiantiles de 1968 y 1971.

Los académicos Miguel Eraña, de la Universidad Iberoamericana, y Miguel Carbonell, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, sostienen que la Presidencia de la República ha influido en el conservadurismo que durante este sexenio mostró la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), y citan como ejemplos de esa intromisión los nombramientos de los magistrados Margarita Luna Ramos y Sergio Valls Hernández, quienes llegaron al máximo tribunal respectivamente en febrero y octubre de 2004, con el apoyo de Los Pinos y el aval del Senado.

A partir de esos nombramientos ?que según los especialistas tienen visos de inconstitucionalidad? reforzó su poder el del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Mariano Azuela Güitrón. Eraña y Carbonell señalan los desatinos de las altas instancias judiciales en la transición política, así como los motivos del conservadurismo de este poder bajo la conducción de Mariano Azuela, destaca la edición 1556 de Proceso.

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Pros y contras de la nulidad

Jesús Cantú
"Frontera"

La posibilidad de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf) declare la nulidad de la elección presidencial es muy remota; sin embargo, cada día hay más elementos que justifican una decisión de esta naturaleza. Es necesario analizar las ventajas y desventajas de una declaratoria de nulidad.

Aunque no se conoce ninguna cifra oficial del recuento de votos que ordenó el Tepjf, los números que difunden los partidos políticos y los medios de comunicación permiten establecer que en más de la mitad de las casillas, incluso después del recuento, el número de votantes no coincide con la suma de los sufragios.

La comparación entre el cómputo inicial en la casilla y el recuento del Tribunal no siempre condujo a eliminar la discordancia de las cifras; en algunos casos la provocó, pues los votos que se perdieron o ganaron movieron sólo la suma y no el número de votantes.

En muchos casos, mediante el análisis de los paquetes es posible encontrar el origen de las discrepancias numéricas; por ejemplo, pudieron deberse a un conteo equivocado de los votantes que aparecen en la lista nominal. En otros, la revisión de todas las casillas de una misma sección permitió detectar que algunos ciudadanos depositaron equivocadamente las boletas en la urna contigua, cuando debían haberlo hecho en la básica.

Sin embargo, hay errores que no podrán solucionarse y son los siguientes: Cuando el secretario de la mesa directiva de casilla no anotó la palabra votó en las listas, o en los casos en que los ciudadanos se llevaron consigo las boletas.

En caso de que sea imposible enmendar los errores es aplicable la causal de nulidad establecida en el inciso "k" del Artículo 75 de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, que señala: "Existir irregularidades graves, plenamente acreditadas y no reparables durante la jornada electoral o en las actas de escrutinio y cómputo que, en forma evidente, pongan en duda la certeza de la votación y sean determinantes para el resultado de la misma".

En muchas ocasiones, la diferencia es de sólo una o dos boletas de más o de menos por casilla y tal vez no afecte su resultado de manera determinante. Pero cuando los márgenes son tan estrechos como en la presente contienda, estas diferencias mínimas pueden cambiar el resultado de la elección.
Aun en los casos en que las discordancias de las cifras son importantes, los procedimientos legales para hacer que cobren relevancia ante la autoridad electoral son complicados; por ejemplo, el párrafo 2 del Artículo 51 de citada Ley General señala:
"Se requerirá de la presentación del escrito de protesta, como requisito de procedibilidad del juicio de inconformidad, sólo cuando se hagan valer las causales de nulidad previstas en el Artículo 75 de esta ley, a excepción de la señalada en el inciso b) del párrafo 1 de dicho precepto".

Hay casos en que quienes se quejan de irregularidades no presentaron el escrito de protesta correspondiente, o ni siquiera solicitaron la nulidad de la casilla en el recurso que interpusieron.

Contrarreloj

Al Tribunal Electoral se le acaba el tiempo pues, de acuerdo con la ley, a más tardar el jueves 31 debe resolver los juicios de inconformidad.

Hasta ahora, no parece haber una vía para disipar todas las dudas o incluir en el cómputo final sólo las casillas en que no hubo ninguna inconsistencia. Es necesario recordar que el recuento sólo se realizó en algunas de las casillas impugnadas por la coalición Por el Bien de Todos; esto no significa que no existan otras actas, sobre todo en zonas donde los resultados le fueron favorables, con las mismas inconsistencias de las que se queja esta alianza.

Para una impugnación consistente del proceso electoral debe recurrirse a la causal abstracta de nulidad y considerar que el presidente Vicente Fox intervino permanentemente por medio de sus declaraciones y discursos públicos, así como a través de la publicidad gubernamental, a favor de Felipe Calderón. También es necesario hacer énfasis en la participación del Consejo Coordinador Empresarial y otros organismos privados que orquestaron campañas publicitarias que, sin mencionar explícitamente a un candidato, indujeron la orientación del voto.

En este contexto no cabe mencionar la guerra sucia que se desplegó en contra de un candidato, pues seguramente los magistrados electorales argumentarán que a este respecto ellos tomaron medidas y actuaron de acuerdo con lo que marca la ley.

La nulidad de la elección presidencial tendría impacto en el ánimo ciudadano apuntalaría y la credibilidad y confianza en las instituciones electorales. El Tepjf debe aprovechar esta oportunidad única para establecer reglas precisas a las que los contendientes en una elección deberán ceñirse en el futuro.

De esta manera, el máximo órgano jurisdiccional al interpretar el derecho establecería las normas en temas en los que los legisladores no logran acuerdos.

Más allá del impacto directo en los procesos electorales, también hay que ponderar las consecuencias que traería para la vida nacional una declaratoria de nulidad. Desde el momento en que se conociera esta decisión y hasta que se pudiera designar a un Presidente interino en los términos del Artículo 84 de la Constitución, la incertidumbre y el desconcierto se apoderarían del País, con graves efectos en los mercados financieros.

Otra desventaja radica en el hecho de que el interino dispondría de un periodo de gobierno muy corto ?alrededor de año y medio?, pues de acuerdo con la Constitución entre la convocatoria a las elecciones y la realización de éstas tienen que mediar entre 14 y 18 meses, a lo que habría que agregar un tiempo razonable para la resolución de los juicios de inconformidad y la calificación del proceso.

Pero también hay ventajas, al menos dos muy claras:
La primera consiste en que el Presidente interino tendría el apoyo del Congreso, pues de facto se avanzaría hacia el parlamentarismo al tener a un jefe de Estado y de gobierno designado por los legisladores, lo cual le daría una fuerza que no han tenido los dos últimos ejecutivos.

La segunda es quizá todavía más importante: Al fin habría un Presidente de la transición que se dedique a edificar la nueva institucionalidad que requiere México para construir la democracia, más allá de los aspectos electorales.

En México existe un gobierno electo democráticamente, pero no un régimen democrático, pues para ello se requiere el entramado constitucional y legal que lo soporte. Para completar la transición hay que desmontar la institucionalidad autoritaria y construir las nuevas instituciones que requiere un País para ser competitivo y gozar de respeto en el mundo.

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La percepción manipulada

Federico Campbell
"Frontera"


La democracia, por muy vacilante que sea, democratiza la memoria de cada individuo. La hace valiente,incluso arriesgada. La hace decirse.En la posibilidad de hablar y, sobre todo, de aprender a pensar, se funda la esencia de la democracia. Emilio Lledó
Entre nosotros y el mundo se coloca la lente mediática que no deja de trastornarnos la percepción de las cosas, la lectura de la realidad cotidiana, la comprensión de la película que se nos va pasando todos los días.

El propósito de toda operación de propaganda ?militar o política, comercial o religiosa? es incidir en nuestra percepción y en la representación o la idea que nos vamos haciendo del mundo. Desde los años 30, cuando los aparatos de radio en cada uno de los hogares alemanes se volvieron vehículos masivos de la propaganda del Tercer Reich, la intrusión de un medio de comunicación vino a alterar lo que hasta ese momento de la historia había sido la convivencia civil y política. La plaza pública dejaba de ser el único espacio en el que los candidatos entraban en contacto con sus partidarios. Se añadía a partir de entonces una amplificación: la que hizo posible ?sin cables? el invento de Marconi. A partir de entonces los modos de hacer política ya no fueron los mismos. El votante ya no compite únicamente con el adversario sino contra la estructura audiovisual que, sutil o descaradamente, apoya a ese adversario.

Los ciudadanos de la segunda mitad del siglo XX más o menos se hicieron a la idea de que así iban a ser las cosas y trataron de adaptarse al medio. Se temió, se juzgó, se ponderó el papel de la televisión. ¿Realmente este instrumento masivo podía ganar unas elecciones si se decantaba por uno de los candidatos? Se suponía que no necesariamente. Era más probable que triunfara la manipulación en sociedades de escasa sociedad civil, poco politizadas, poco conscientes y poco consumidoras de la prensa escrita. En otras sociedades, en las que había por ejemplo un movimiento político, las posibilidades de que se impusiera la televisión no eran muchas.

Sin embargo, algo hay en el ambiente mexicano que nos indica un cambio. Se siente que el papel de la televisión en la política electoral no es igual al que llegó a tener hace quince o veinte años, que ahora la tele es más protagónica y determinante que nunca. Y esto no tiene nada que ver con los adelantos tecnológicos ?con la globalización de los sistemas de comunicación por medio de satélites? sino con el uso político, selectivo, intencional, de la información.

Nunca como ahora se sintió ?al menos desde la subjetividad de este televidente? que la tele inclinaría la balanza hacia uno de los dos lados. Tan es así que ya ni siquiera es necesario mencionar a las empresas por sus nombres ni a sus locutores por sus apellidos. Todo mundo sabe de quiénes se está hablando.

Lo que importa de la propaganda televisiva es la repetición, su efecto de conjunto. Sus operadores tienen que hacer el mayor ruido posible y el mayor número de veces para acallar los puntos de vista discordantes. No importa lo que diga éste o aquel escritor en un periódico o en una revista. Gana el que tiene más volumen en su sonido.

Si nos ha quedado el mal sabor de boca de que la televisión fue la que realmente ganó las pasadas elecciones (y no sólo por lo que le entró en caja) es porque una sociedad electronizada es mucho más gobernable y manipulable que una sociedad alfabetizada. ¿De cien votantes en una fila en una casilla cuántos leen periódicos o revistas? ¿Cinco, seis? La masa razona menos si no lee. Por ello la propaganda es más eficaz a través de los medios electrónicos, promotores de una suerte de analfabetismo regresivo que aleja al público de la cultura gráfica. La radio, la televisión, el cine, el video, difunden una cultura oral y visual que promueve en la población el alejamiento de la palabra escrita, impresa, los libros, las cartas, los diarios íntimos o literarios.

A medida que avanza la ciencia y se afina la tecnología en las telecomunicaciones, más habrá de suceder que la técnica se ponga en contra de la democracia electoral. Porque, como dice un académico de Nueva York, en nuestro tiempo gana el que mejor hace el fraude. Ya lo ha hecho George Bush en dos ocasiones en un país donde tradicionalmente el voto era sagrado, justamente en el país que tanto suscitó la admiración de Alexis de Tocqueville (1805-1859) y le impulsó a escribir La democracia en América.

Si en el país de la decencia y las libertades, como dicen los estadounidenses que es el suyo, se violenta ya la manifestación de la voluntad popular a través de las elecciones y de la propaganda mejor pagada, ¿qué habrá de suceder en el resto del mundo? Si en Estados Unidos el fraude se da por hecho y si se le dejó gobernar a John F. Kennedy habiendo hecho fraude en Chicago en contra de Nixon, y si se ha consentido que Bush el texano gobierne sin ningún rubor, entonces no es descartable que en lo que sobra del mundo se tenga respecto a las elecciones una laxitud que permita decir, como el profesor de Nueva York, que ha de gobernar el que mejor defraude. Es ése el sentido común que predomina en los círculos políticos de Washington.

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Por : trueeyes




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