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“Sufragio efectivo, no imposición"

Andrés Manuel
López Obrador


“...la última de las palabras corresponde al pueblo"

Profirio Muñoz Ledo

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El programa "La verdad sea dicha" de la semana se encuentra al final del blog.

* Hoy es lunes, agosto 28, 2006

Lean lo que dijo ayer el camarógrafo de CNN actualizado

5:47 p. m.

¡Pre-si-den-te!

El coro de la multitud deletreaba a voz en cuello: "¡Pre-si-den-te! ¡Pre-si-den-te!" a Andrés Manuel López Obrador. (AP)

* No lo pensó dos veces la multitud / El coro de decenas de miles deletreaba ya a voz en cuello la designación de López Obrador

* Y muchas voces que vibraban en aquella marea que subía y bajaba por la plaza, horas después, a los pies del Monumento a la Revolución, juraban golpeando el aire con el puño en alto como si fuera un martillo: "¡No pasarán! ¡No pasarán!"

MEXICO, D.F., 27 de agosto (LA JORNADA).- No lo pensó dos veces la multitud. Andrés Manuel López Obrador estaba proponiendo "un gran debate nacional" para decidir qué hará la Convención Nacional Democrática si el Tribunal Electoral convalida la "imposición de un presidente espurio". Y propuso cuatro modalidades: nombrar a un "presidente legítimo", a un "jefe de gobierno en resistencia", a un "encargado del Poder Ejecutivo" o a un "coordinador nacional de la resistencia civil". Pero antes que terminara de leer la lista de opciones, el coro de decenas de miles deletreaba ya a voz en cuello: "¡Pre-si-den-te! ¡Pre-si-den-te!".
"Nooo", trató de interrumpirlos el orador, alargando la o y moviendo el índice de izquierda a derecha. "No respondan todavía, es algo que tenemos que reflexionar." Pero el gentío, por lo visto, llevaba años pensándolo y volvió a gritar: "¡Pre-si-den-te! ¡Pre-si-den-te!". Y muchas voces que vibraban en aquella marea que subía y bajaba por la plaza, horas después, a los pies del Monumento a la Revolución, juraban golpeando el aire con el puño en alto como si fuera un martillo: "¡No pasarán! ¡No pasarán!".
Eran las y los integrantes del coro de pejeviejitos que, por segundo domingo consecutivo, acababan de entonar la cantata Los Sueños, del compositor mexicano Arturo Márquez, apoyado por alumnos del Conservatorio Nacional de Música y el barítono chilango polaco Leszek Zawadka, bajo la dirección artística de Eduardo García Barrios y la batuta escénica de Super Jesusa Rodríguez.
Igual que el domingo pasado, el coro había contado con la participación de la preciosa Dolores Heredia y el galanazo Daniel Giménez Cacho, y con las siluetas, los velos y la audacia de las bailarinas del aire que de nuevo desplegaron la manta horizontal que dice "Revolución Pacífica" sobre la base de la cúpula del Monumento a la Revolución y dos leyendas verticales: "magistrados: 27 de agosto" y "todavía están a tiempo", un mensaje que Jesusa complementó desde el micrófono con estas palabras: --Esperamos que la decisión de siete personas no provoque la tragedia de todo un país.
Y la gente: "¡El pueblo unido jamás será vencido!". Incorporadas en primera fila al insólito pero indudable estallido prerrevolucionario que según los que saben se empieza a vivir en México -sin haber roto un solo vidrio ni manchado una sola pared, al cabo de ocho semanas de resistencia pácífica-- esta crónica reconoció entre la multitud hermosos rostros femeninos que le resultaron muy familiares.
Eran los de las 20 muchachas, la más joven de 66 años, la mayor de 83, que la noche del sábado, luego del discurso de López Obrador ante un Zócalo abarrotado como siempre que él habla, participaron en el concurso de belleza "Señora Resistencia Civil 2006".
Cada una de ellas, excepto dos de las tres octogenarias, se habían atrevido a bailar en el templete, a ritmo de rock o de salsa, antes de responder a dos preguntas: cuántas veces votaron en su vida y fueron traicionadas y... Y, bueno, la segunda pregunta, ideada por los organizadores del certamen, pronto dejó de venir al caso porque las respuestas a la primera se convirtieron en discursos verdaderamente incendiarios, a grito pelado, de apoyo absoluto, total e irrestricto a López Obrador, de reproche feroz a "la traición de Cuauhtémoc Cárdenas" y de ni pa-qué-te cuento a Vicente Fox. Por eso, ante ese alud de reflexiones políticas dictadas desde la cumbre de una vida de expectativas defraudadas por los gobiernos del PRI y ahora del PAN, la segunda pregunta --¿qué le diría usted a una muchacha que está a punto de recibir su primer beso?-- resultó más que inoportuna anticlimática, pero las contestaciones no dejaron de causar risa, como la de aquella señora que aconsejó: "Que antes se fije en que el muchacho tenga limpia la boca, porque luego se ponen el chiclito para disimular la peste".
Eran las abuelas del plantón, vestidas casi todas con faldas y suéteres en ruinas, las invencibles pejeviejitas que hace cuatro semanas viven en los campamentos y aguantan las inundaciones y el granizo con tal de no faltar nunca a las asambleas informativas de la siete de la tarde. Cuando el jurado, que era el público, terminó de votar aplaudiendo en el Zócalo semivacío de las nueve de la noche, se alzó con la victoria la más anciana de todas y una vez que recibió su corona, su banda y su cetro y fue sentada en una silla amarilla, las banderas comenzaron a revolotear y el cielo a cuartearse de relámpagos, pero ella permaneció impasible en su trono, sonriendo sin dientes, resplandeciendo en su octogenaria sordera, mientras gritaba al micrófono ya apagado por los técnicos: "¡Voto por voto, casilla por casilla!".

Catorce o 15 horas después, con una exasperación inversamente proporcional a la de la pejeviejita, al pie del templete donde Javier González Garza estaba finalizando su intervención a nombre de los nuevos diputados perredistas y mientras Carlos Navarrete se preparaba para hacer lo propio en representación de los nuevos senadores, un pobre camarógrafo mexicano que trabaja para una influyente cadena estadounidense (CNN, nota de HoyPG), estalló furioso contra la gente que detrás de él le pedía que se bajara de su banquito para no taparles la vista.
--¡Ojalá ya venga la PFP y los mate a todos! -exclamó-- ¡Y a ver quién los graba, pinches indios putos!

Es el clima político imperante en el corazón de México en vísperas del gran día, probablemente hoy, en que los magistrados empezarán a revelarnos de qué lado se peina león o de qué lado masca la iguana.


NOTAS:

Como empiezan a circular rumores sobre el sujeto de CNN, les cuento realmente como estuvo, resulta que el camarógrafo de CNN es una persona bastante baja de estatura, por lo requirió de una escalera para poder subir a enfocar la cámara. Fue cuando le empezaron a decir que bajara la cámara, a lo que Jesusa Rodríguez pidió desde el templete que lo hiciera, para que los demás puedan ver.

El camarógrafo entonces le dice a un compañero "¡Ojalá ya venga la PFP y los mate a todos!" -exclamó- "¡Y a ver quién los graba, pinches indios putos!"
A lo que un individuo con cola de caballo responde: "Pinche vieja pendeja, ni sabe a quien está agrediendo".

Detesto la reacción que tuvo el camarógrafo, se comportó muy prepotentemente y demasiado grosero, sobre todo porque va de invitado a la asamblea y nada le da derecho a insultar a las personas siendo que se les paga para estar ahí grabando, no para agredir. Por otro lado, también me pareció exagerada la petición de que bajara la cámara, dado que, al no tener la difusión en Televisa o Azteca, se requiere de otros medios que difundan los mensajes, además de que la cámara no estorbaba.

El respeto debe ser mútuo, considerando también que todos los periodistas llevaban más de 3 horas en el sol y son constantemente asediados por los asistentes, aunque aclaro, hay gente que apoya a los medios como La Jornada diciendo "Ese apoyo si se ve".

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Ciudad Perdida
Miguel Angel Velázquez
"La Jornada"


Noche del 15: dos gritos, dos escenarios
  • En uno, arenga oficial y silencio popular
  • Empieza a tomar forma gobierno paralelo
Aún no hay una decisión en firme, pero la gente en los campamentos de Paseo de la Reforma hace sus planes, fantasea un tanto con lo que podría suceder en la noche del 15 de septiembre próximo.

Según crean sus escenarios los integrantes del plantón, que llenan las calles y los campamentos, especialmente los viernes por la noche, la ceremonia del Grito será recordada en la historia como la demostración más clara de la toma de conciencia de muchas personas que están en desacuerdo con el gobierno que tienen, y con el que le quieren imponer.

Para ellos el cuadro está bien diseñado: en el balcón central del Palacio Nacional, Vicente Fox Quesada y su camarilla; enfrente, en el edificio donde tiene oficinas la fracción perredista de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, el cual tiene una enorme terraza que además da justo a la mitad de la plancha de la Plaza de la Constitución, Andrés Manuel López Obrador.

La gente, hablan por supuesto de ellos, aunque no descarta la posibilidad de que lleguen contingentes azules, miraría hacia el edificio donde estará el candidato de la coalición Por el Bien de Todos, es decir, estaría de espaldas al Palacio Nacional, mejor dicho, de espaldas a Vicente Fox.

A las once de la noche sonarán las campanas y Fox lanzará la arenga con que se identifica el inicio de la revolución por la independencia de México. El grito tendrá como respuesta el silencio, el coro tradicional que acompaña al grito habrá enmudecido. Si acaso, dicen, algún azul despistado responderá, pero seguramente se perderá frente a la fuerza del silencio.

Más tarde, al finalizar la ceremonia oficial, se escucharán otras campanadas -que aún no saben de donde las sacarán- y la Plaza de la Constitución se llenará con las consignas de independencia con las que el cura Hidalgo convocó a la lucha de los habitantes de este país, para romper la dependencia con España.

La gente hará el coro tradicional. Cada frase tendrá su respuesta, y el Viva México, será, afirman emocionados, será el más fuerte y el más sentido que se halla escuchado en Zócalo desde hace muchas décadas.

Luego vendrá un festejo especial. En el corazón del país, donde esta vez habrá gente de todos los rincones, habrán de festejar, en paz y con alboroto, los del norte y el sur, los del centro y los de las orillas, que para entonces ya sabrán cuáles serán su propuestas para la convención nacional democrática, que se iniciará al siguiente día.

Pero la emoción les dura poco, también dicen que el templete que ocupa López Obrador todas las tardes, que está de espaldas al balcón central del Palacio Nacional, será el lugar desde el cual el candidato de la coalición recuerde las palabras de Hidalgo, porque es allí en donde está el sonido, las cámaras y todos los equipos técnicos que se podrían usar esa noche.

Además advierten que la terraza de las oficinas de la fracción del PRD están muy altas -cuatro o cinco pisos-, lo que haría difícil la visibilidad del líder.

De cualquier forma, los habitantes del campamento de la protesta van a insistir en su idea, al fin y la cabo, saben y señalan, no se trata más de poner en la mesa otra idea, con buena voluntad, para el gobierno paralelo que empieza a conformarse, y que al día siguiente, el 16, iniciará los trabajos de su estructura. Así van las cosas, esperemos.

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José del Val
"La Jornada"


La derecha está desnuda

No hay que darle muchas vueltas: lo que estamos viviendo es el desenmascaramiento impúdico del entramado cultural de usos y costumbres políticas, económicas y sociales que impuso a la sociedad mexicana el largo régimen de partido único como la personalidad nacional de los mexicanos.

Estamos viendo la obscena desnudez del modelo económico social, político y cultural, impuesto por la elite gobernante desde mediados del siglo XX, tras su decisión de abandonar los principios, los ideales y los objetivos de la Revolución Mexicana, cuya orientación explícita y general era la erradicación de la desigualdad.

Nada extraño resulta que el silabario de la identidad nacional preferido por la elite nacional durante décadas haya sido El laberinto de la soledad, de Octavio Paz -publicado en 1950-; eso han intentado nuestros oligarcas mixtos: educar a las mayorías, en función de su proyecto depredador. Qué mejor para sus fines que el contar con un gran segmento de la ciudadanía fisurada, enmascarada, simuladora, corrupta, acomodaticia y resignada a las derrotas.

Esta perversa ideología, mantenida durante décadas como política educativa de Estado, ha tenido funciones muy precisas; la principal: la legitimación de la desigualdad: si somos así, ¿a qué le tiramos...?

Pero la perversidad de esta política cultural de Estado, que vemos desmoronarse día a día, tiene anclajes muy profundos y numerosas ramificaciones que iremos desmontando paulatinamente, voto a voto. Por ejemplo: tópicos tan socorridos como que el mexicano es corrupto por naturaleza no sólo son una falsedad, sino una ofensa reiterada. Para que suceda un acto de corrupción, se requiere de dos partes, por un lado el ciudadano que demanda, necesita o requiere de un servicio o un trámite de o en una oficina gubernamental, y por el otro el burócrata encargado.

La acción de corrupción se verifica en el momento que el burócrata solicita o acepta una dádiva por el trámite involucrado. Este es el hecho de la corrupción y que suceda ocasional o generalizadamente es responsabilidad absoluta del funcionario en cuestión; cualquier justificación con que habitualmente tratamos de minimizar, frivolizar o justificar estos actos reprobables, es irrelevante. Menos aceptable todavía es el intentar arroparlo con coartadas seudo ontológicas.

Otro tópico, el cual además nos hemos encargado nosotros mismos de internacionalizar, es el de dar por sentada la proclividad a la simulación como característica de la "personalidad de los mexicanos". ¿Que la simulación es una de las enfermedades endémicas de nuestra cultura es un hecho? Ha sido una realidad incontestable; sin embargo, al igual que la corrupción, ha sido un modelo conductual impuesto intencionadamente y estimulado de diversas maneras como norma de relación entre los políticos y los ciudadanos.

Al igual que la naturalización de la corrupción en nuestra sociedad como tradición social legitimada por irremediable; la simulación, como uso y costumbre aceptada, fue una conducta difundida y naturalizada en nuestra sociedad como eficaz complemento encubridor y legitimador, de la implantación del Estado corrupto, sin duda alguna la más precisa caracterización posible del Estado mexicano, hoy agónico.

¿Qué es lo que estamos presenciando los mexicanos? Un patético carnaval de política retro, que con enorme desesperación venía escenificando la derecha mixta mexicana y que al verse encuerada por la voluntad de la nueva mayoría ciudadana, que no acepta ya, ni transige, con la simulación y la corrupción, se resiste a dejar la escena política, y con gran desesperación rebusca en los viejos baúles ideológicos del partido único un atuendo presentable.

Da pena, me cae que da pena, el bochornoso espectáculo del joven Ugalde simulando broncínea reciedad priísta y peor todavía las apariciones del candidato Calderón posando tras un telón de utilería presidencial.

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Oscar González
"La Jornada"


La Convención: unidad de todas las izquierdas

Vicente Fox ha dicho -una ocurrencia más, con la que de paso echa abajo la autoridad de una de las instituciones que dice defender, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación- que Felipe Calderón es el "claro ganador" de la elección presidencial, y "no puede comprender" las intenciones de AMLO al mantener bloqueada "una calle" de la ciudad de México, a lo cual reduce "todo el conflicto" poselectoral. Conflicto que, como ya se especula, podría ser desactivado con la "salomónica" anulación de las elecciones, dando lugar a ineludibles negociaciones de todas las partes para preparar lo que en México estaría prefigurando el mecanismo de la "segunda vuelta" electoral. Se habla incluso de perfiles para una presidencia interina en la que un genuino ejercicio de pluralidad parlamentaria permitiría llegar a coincidir, para organizar tan delicada transición, en personalidades como la de Genaro Góngora Pimentel, ex presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Lo que Fox calla, y con mala fe y peores intenciones quisiera ocultar, es que la derecha mexicana e internacional vinculada a nuestro país va con todo para impedir que la izquierda llegue al poder estatal. Esfuerzo tardío y destinado al fracaso, porque el poder social emergente se va radicalizando y profundizando de manera espectacular e impredecible. Parte esencial de la derecha, como nunca antes los medios se han quitado la máscara. Promotores y aliados de Fox y el PAN, contratistas de consultores y encuestadores privados mercantilizados, más allá de los inveterados reclamos por su inequidad y parcialidad, las televisoras, la radio y casi toda la prensa escrita han hecho y continúan haciendo la guerra sucia.

La derecha se ha unificado en la política y en la economía -empresarios, medios, alto clero, sectores de la burocracia y del ejército-, mientras la izquierda vuelve a mostrar signos inquietantes de falta de unidad. A ambos lados del núcleo principal que encabeza AMLO se colocan los radicales, el EZLN y los grupos armados, y los moderados, Cárdenas y una parte del PRD.

En este escenario, con amplios grupos movilizados y plantados en el corazón de la capital, surge la convocatoria a una Convención Democrática Nacional. Oportuna, necesaria, crucial y, por lo mismo, vulnerable y atacable desde diversos flancos. Alguien ha evocado la Convención de Aguascalientes de 1914, en la que distintas corrientes revolucionarias -no todas- se dieron cita para intentar conciliar posiciones en momentos de indefinición y desasosiego particularmente difíciles en aquel proceso.

Ahora, en cambio, se lanza un llamado a toda la ciudadanía en el arranque mismo, en los umbrales de otra etapa de resistencia popular que podría llegar a conformar lo que en términos leninistas se conoce como "situación" pre o pararevolucionaria, pero de ningún modo lo que podría calificarse como una "crisis" revolucionaria. Esa, si llega, está por venir. Por ello, en la compleja y delicada circunstancia por la que atraviesa el país, importa mucho la Convención, no sólo porque es el núcleo principal de la movilización el que la convoca, sino porque la coyuntura nacional e internacional se está acercando a puntos graves de incertidumbre y quiebre. Todo lo anuncia.

Más que un buen documento final, lo que importa desde ahora es desatar iniciativas para contar con la presencia y la participación de todas, todas, las corrientes y fuerzas que se reconocen de izquierda. La dialéctica de la lucha de clases, en momentos decisivos, así lo reclama. Frente a la unidad de los de arriba únicamente la unidad de los de abajo puede hacer la diferencia. No sólo para discrepar y debatir entre ellas, aun para confrontarse, las izquierdas todas tienen que hacer un gran frente nacional para el cambio democrático y social.

Tres al menos son los grandes ejes en los que, hipotéticamente y bajo las banderas de una patria para todos, minimalistas y maximalistas tendríamos que coincidir si queremos que la extraordinaria oportunidad de la Convención Nacional Democrática salga adelante: 1. Cambio de modelo económico; 2. Defensa de la soberanía, interna y externa; y 3. Política social para el bienestar de las mayorías. Las estrategias deberán seguir siendo flexibles e innovadoras: desde paros y huelgas de "brazos caídos" en horas y lugares concertados a escala nacional, hasta la suspensión temporal del pago de impuestos federales y otras formas de "desobediencia civil" que podrían tener un poderoso impacto y serían prácticamente irreprimibles.

Sin una causa común y un liderazgo principal con plena autoridad ética y política, con la participación crítica, el mutuo respeto y la autonomía de todas las izquierdas volveremos a ser reprimidos, barridos y postergados por una derecha implacable, que, sin embargo, da signos de fatiga y escasa vitalidad como ocurre con todo cuerpo que al concluir su ciclo -como dice García Márquez- se va "pudriendo en vida" al acercarse el momento final.

Si ha de prevalecer, la resistencia civil deberá seguir siendo pacífica, diversa y unitaria en lo fundamental: fortalecer e impulsar, frente al enemigo común, el movimiento social y el poder popular. Civilidad en el diálogo, pluralidad en las decisiones y unidad solidaria en la acción.

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Astillero
Julio Hernández López
"La Jornada"


Instituciones
  • Nueva etapa de lucha
  • Sistema agotado
  • El amigo Norberto
La etapa procesal electoral está terminando. Y ahora se entra en lo sustantivo. A partir de esta mañana, los magistrados del máximo tribunal especializado en comicios deberán determinar si la muy impugnada y manoseada aritmética judicial muestra un ganador presidencial y, enseguida, si esos precarios resultados contables surgieron de un proceso regido por los conceptos de equidad y limpieza como para así declarar válidas las elecciones y triunfador a uno de los contendientes. Ya no hay, pues, más tiempo para pruebas y alegatos partidistas: la Suprema Corte Electoral de la Nación tiene la última palabra, una palabra que es jurídicamente inatacable pero que, para una parte de los mexicanos, puede resultar ética y políticamente inacatable. Tan evidente es que ha terminado esa etapa del litigio jurídico que el impugnador central ha anunciado en el Zócalo que no le merece respeto el entramado institucional vigente y que trabajará para construir uno nuevo.

El discurso dominical de Andrés Manuel López Obrador es, por principio, una prevista sentencia política: luego de recorrer las múltiples instancias del laberinto electoral y judicial, el tabasqueño acepta con todas sus letras que la lucha a través de las instituciones actuales no tiene sentido, pero no llama a la insurrección armada para derribarlas, sino a la construcción -desde el flanco opositor- de nuevas formas de organización social y política. El llamado a la refundación nacional motivó de inmediato las reacciones burlonas que el propio AMLO había previsto (ironías de la historia: los panistas conocieron, luego de 1988, las mismas burlas, escepticismo y rechazo cuando constituyeron un gobierno alterno al de Carlos Salinas, con Manuel J. Clouthier como presidente y Vicente Fox como secretario de agricultura; en aquella ocasión, los presuntos insurrectos acabaron negociando con Salinas un proceso de "legitimación en los hechos" que ahora con Felipe Calderón -si tal fuera el resultado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación- volvería a escenificarse, con los panistas como beneficiarios).

El planteamiento de ayer lleva al movimiento de resistencia civil a un más alto nivel de confrontación. Dejando de lado la rutina previsible que hoy ha comenzado el tribunal electoral, AMLO ha decidido preguntar a sus seguidores si, reunidos en convención nacional, quieren nombrar a un presidente legítimo o a un coordinador de lucha política. La denominación del cargo es muy importante: designar un presidente legítimo significaría para este movimiento comprometerse en una batalla de símbolos y contenidos que no podrá terminar más que con el derrocamiento, la inhabilitación o el término del periodo del otro presidente, el legal pero ilegítimo; un jefe de gobierno o coordinador de resistencia civil sería, en cambio, un jefe político de la oposición, que podrá moderar y graduar su beligerancia y oposición de acuerdo con circunstancias y valoraciones políticas de conveniencia.

El tablero de ajedrez tiene, sin embargo, evidentes peligros al frente. El principal de todos es la urgente necesidad que tienen los poderes coaligados contra López Obrador de frenar y, de preferencia, aplastar, el reto y el peligro que para sus intereses significa la salida pacífica de los carriles de lo institucional y la conversión de un movimiento social de resistencia en un instrumento de no permitida innovación. Vicente Fox, como rostro formal de esos poderes institucionales, decidido a cumplir con el libreto de los rituales informativos, pregoneros y desfilantes del primero, el 15 y el 16 del mes en puerta. Y, para cumplir con ese ceremonial, Fox -es decir, quienes tras él deciden y manejan- está dispuesto a usar la joya de esa institucionalidad en entredicho: la fuerza pública como garante de un estado de derecho (impugnado).

Así como en su momento hubo voces (legítimas unas, inducidas otras) que pegaron el grito en el cielo porque a la imposición de un histórico fraude electoral nacional se respondió con un plantón capitalino de consecuencias viales, ahora habrá quienes se estremecerán porque un candidato presidencial en vías de ser declarado judicialmente derrotado llame a hacer a un lado la institucionalidad vigente y a construir nuevas instituciones conforme a mandatos polémicos como los que podría instaurar la convención del próximo 16 de septiembre.

El desconocimiento de las instituciones no proviene, sin embargo, solamente de las palabras pronunciadas ayer. El sistema político mexicano había entrado en crisis en 2000, y por ello una mayoría de votantes se manifestó a favor de una opción políticamente rijosa (Vicente Fox) que, sin embargo, no sólo no cambió y mejoró las instituciones impugnadas, sino que las consolidó en sus características más negativas. Las décadas de priísmo, más el trágico sexenio foxista, terminaron por arruinar el teatro de las instituciones, hasta llegar al momento cumbre del actual fraude electoral.

A partir de hoy, pues, el litigio electoral entra en una nueva fase largamente anunciada. El empecinamiento de los actuales ocupantes del poder en mantenerse en él a cualquier costa, frente a un movimiento que no arrea banderas sino que, al contrario, sube un escalón en la lucha y se plantea reformas y modificaciones sustanciales por una vía pacífica distinta a la electoral (claro, todo lo anterior a reserva de lo que los magistrados electorales vayan resolviendo en estos días históricos; decisiones que, según todos los indicios, acabarán convalidando el resultado impuesto desde antes de que comenzara el propio proceso electoral).

Astillas

Norberto Rivera es un político con sotana que ha apoyado invariablemente a los ocupantes del poder. En las elecciones de este año, el clero político trabajó activamente en favor de Felipe Calderón y contra López Obrador. El crónico entrometimiento de la elite eclesial en los asuntos partidistas y de gobierno ha hecho que en semanas anteriores se produjeran en la Catedral Metropolitana protestas que, siendo justas en su esencia, resultan contrarias al interés general del movimiento contra el fraude electoral. Tan contrarias que, ahora, Rivera se ha colocado como canonizable víctima de un "amigo"... ¡Hasta mañana (en esta columna que sigue esperando respuesta de Ciro Gómez Leyva al reto de veracidad periodística que aquí se le hizo la semana pasada) mientras en Chiapas cuatro partidos escriben La suerte del Mayor (en votos, aunque la diferencia sea chiquita) Sabines!

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Carece de legitimidad, opina Alberto Aguilar Iñárritu
Diputado priísta exhorta al tribunal a considerar la nulidad del proceso

ELIZABETH VELASCO Y CIRO PEREZ
"La Jornada"


En exhorto a los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el diputado del PRI Alberto Aguilar Iñárritu demandó que se considere la posibilidad de la nulidad de las elecciones presidenciales, en tanto que el proceso electoral del 2 de julio "no cumplió con la legitimidad que es fundamental para determinar su valía".

Tras considerar que es "verdaderamente crítica la ingobernabilidad en el país", apeló a los magistrados no sólo a resolver en el ámbito de lo legal, sino también desde la perspectiva política y con "visión de Estado", pues de su decisión va a depender el desarrollo político y social del país.

Para la senadora priísta Dulce María Sauri, "está en juego la fortaleza del sistema electoral, ya que una resolución que se considere insuficientemente fundada por un sector importante de la población puede derivar en una situación conflictiva en los próximos días"

"Espero que por el bien del sistema electoral, el TEPJF dé una resolución apegada a la ley", luego de considerar que este lunes habrá enorme expectación por el resultado que arroje el análisis de más de 300 expedientes que conforman las impugnaciones de la coalición Por el Bien de Todos, la Alianza por México y el PAN.

Aguilar Iñárritu dijo que tanto la elección presidencial como el recuento posterior han "dejado más dudas que certidumbres", y recordó que las "ilegitimidades legalizadas, de las cuales está plagada la historia de México, han sido el origen de las revoluciones y no queremos entrar una situación de violencia".

Ninguno de los dos abanderados presidenciales, el panista Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, tiene condiciones para gobernar, dijo. "Es necesario admitir que las elecciones presidenciales nos salieron mal y ahora es indispensable remediar esa situación con una actitud republicana, llamando a una nueva elección en 14 o 18 meses, nombrando un presidente interino de consenso, no importa de qué partido sea, mientras los legisladores pactan una agenda política para construir el nuevo régimen que se necesita.

El senador perredista Raymundo Cárdenas consideró que el tribunal está agotando todo el tiempo que la ley le permite para provocar un desgaste en las movilizaciones que encabeza López Obrador.

"Esta actitud obedece a la misma que están poniendo en acción el gobierno de Vicente Fox y algunos medios de comunicación. El tribunal forma parte de todo un concierto de instituciones y de personas que podemos llamar 'el orden establecido' que están actuando de común acuerdo para contener la convicción de que ha habido un fraude" aseveró.

Lamentó que una elección que debió servir para consolidar la democracia haya resultado en un episodio en el que se desprestigió el Instituto Federal Electoral, ahora el tribunal y con ellos el presidente Vicente Fox y los organismos empresariales, que violaron sistemáticamente las leyes electorales para construir este fraude que pone en entredicho el futuro de las instituciones.

El senador panista César Jáuregui consideró que se trata de una fecha por todos esperada para conocer "la definitividad" en cuanto a lo que aconteció el pasado 2 de julio, y sostuvo que el tribunal "hace bien en anticipar esta determinación aun cuando tenía hasta el 6 de septiembre para pronunciarse en torno a las inconformidades presentadas.

La dirigencia del PRI dijo que espera que las resoluciones se apeguen a derecho a efecto de garantizar que "la verdad" que del análisis de las inconformidades resulten "sean incontrovertibles y nos den la certeza de lo que aconteció en las elecciones presidenciales".

El coordinador de los futuros senadores del PRI, Manlio Fabio Beltrones, enfatizó que una vez conocidos los resultados de la resolución del TEPJF y posteriormente la calificación de la elección, iniciarán de inmediato contactos con quien ocupará la Presidencia.

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Otros plantean paro nacional: "los poderosos entienden cuando se les afecta el bolsillo"
Va a haber madrazos, porque no quieren soltar el poder, dice seguidor de AMLO

ARTURO CANO
"La Jornada"


El candidato vuelve a preguntar y la gente a responder que sí entendió y que no hay vuelta de hoja: "¡Presidente, presidente!" Patricia Sánchez, auxiliar contable y habitante del sur de la ciudad de México, es una de las miles de personas que grita.

Andrés Manuel López Obrador insiste en que se entienda la propuesta que se discutirá en la Convención Nacional Democrática (CND) para que de ahí salga "un presidente legítimo de la República o que la convención nombre, elija, a un jefe de gobierno de la resistencia, a un encargado del Poder Ejecutivo o a un coordinador de la resistencia civil pacífica".

Y sí, Patricia Sánchez grita: "presidente", aunque piensa que sería mejor la fórmula de "coordinador de la resistencia", una figura que, en su opinión, López Obrador "ya ha estado adelantando en sus últimos discursos" y que ayudaría, dice, a enfriar los calientes ánimos de una población dividida.

En el informal sondeo, al finalizar el mitin dominguero en el día 29 del plantón, ella es la única que se inclina por esa fórmula. "Por supuesto que presidente legítimo, porque él ganó la elección", responde Ramón Escamilla, empleado del Seguro Social.

En cualquier punto de la plaza, si se comienza a preguntar, se obtienen respuestas similares. Y el diálogo siempre termina en pequeños tumultos, porque más y más gente se acerca con ganas de opinar.

Para David Ocampo Suárez, entrenador de halterofilia y estudiante, la CND debe decidir que López Obrador sea "presidente legítimo", porque será la mejor defensa frente a "los ataques que van a continuar" y porque "para eso fuimos a votar el 2 de julio".

Con parientes y amigos, todos veinteañeros, Ocampo desmenuza las razones de su participación en la resistencia civil: "ya no podemos seguir más tiempo con el neoliberalismo, con tanta desigiualdad, con la gente emigrando a Estados Unidos".

De ahí, el grupo pasa a juzgar a los medios electrónicos. "En Televisa y Tv Azteca sacan pura mierda". Por esa razón, entre otras, estos jóvenes opinan que las acciones de la coalición Por el Bien de Todos han sido las correctas. "El plantón era muy necesario. ¿A poco íbamos a lograr algo sólo reuniéndonos los domingos?", dice Alejandra Barra, estilista y estudiante.

Lucila Parra, una señora mayor, mete su cuchara para decir que ya está harta de la historia de los naúfragos en la televisión. "¡Media hora para eso y nada dicen de nosotros!"

Al llegar a este punto ya se ha armado un griterío. Todos quieren hablar. Así serán, es de suponerse, la discusiones hasta el 16 de septiembre.

Un hombre mayor asegura que "va a haber madrazos, porque ellos tienen el poder y no lo quieren soltar". En tono mesurado, los jóvenes dicen que no lo creen y proponen que en lugar de apostar a la violencia se haga un paro nacional, "porque los poderosos sólo entienden cuando se les afecta el bolsillo".

Otro hombre mayor se mete a la plática sólo para decir: "Ponga ahí que felicito a estos jóvenes porque piensan como nosotros los viejos".

El grupo de jóvenes está a unos pasos de la valla formada para que salgan los dirigentes. Salen los flamantes diputados y senadores, los dirigentes de los partidos, el muy reciclado Porfirio Muñoz Ledo. Todos en medio de vivas. La pequeña multitud aclama especialmente a dos políticos que se estrenaron hoy como oradores en la plaza del plantón: Carlos Navarrete y Javier González Garza, coordinadores de los senadores y los diputados, respectivamente.

Una hora antes, el Güero González Garza es ovacionado cuando anuncia que San Lázaro no será una fiesta: "Hemos decidido que debido a que no vivimos en una normalidad democrática por la actuación irresponsable e ilegal del presidente Fox, ¡no nos someteremos!"

Igual se lleva las palmas Navarrete: "Vamos a demostrar al presidente Fox de qué tamaño es la crisis por la que atraviesa el país y vamos a echar por tierra su absurda frase de que la protesta se limita a una calle de la ciudad de México".

Por eso les echan porras a la salida y les gritan que "¡duro!", y los legisladores responden que sí, que cómo no, que con el apoyo de la gente han de aguantar.

Sólo los enterados registran que los dos coordinadores parlamentarios no eran los candidatos de López Obrador. Pero, a diferencia del caso de Marcelo Ebrard, el tabasqueño no quiso ahora un frente de conflicto con su partido.

"Al PRD, sin la gente que está ahora con López Obrador, yo no le veo gran fuerza", dice el joven.

Pero no sería la primera vez que el PRD se desdobla en una estructura como aquella que surgirá de la CND, como ya ocurrió, en la historia reciente, con las redes ciudadanas. Y si el reto de capitalizar 15 millones de votos es suficiente para exorcizar sectarismos y agandalles.

Por lo pronto, vienen el Informe, el Grito y el desfile militar. Entramos al pasaje más riesgoso de este pleito sin final. "Aquí estaremos, sin ningún miedo", dice la joven edecán Lucía Ocampo.


Por : trueeyes




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